martes, 13 de octubre de 2015

Imputados cuatro universitarios que robaban exámenes para venderlos

Que, da miedo como está el asunto de poner los datos en la nube. Pues sí, que lo da. Lo cierto es que no hay nada seguro. Disponer de datos delicados (cualquiera que sea su menester). Es un riesgo que hay que asumir. 

El caso, que no es nuevo. Llega con fines, lucrativos de otra manera.

Los sistemas clásicos para copiar en los exámenes hace tiempo que quedaron obsoletos ante la irrupción de las nuevas tecnologías. Cuatro estudiantes de la facultad de Empresariales de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, la institución universitaria pública más prestigiosa de Andalucía. Han sido imputados por un juez de Sevilla por los delitos de descubrimiento y revelación de secretos, y otro contra la intimidad, por haber accedido a las cuentas de correo electrónico y el servicio de almacenamiento en la nube (Dropbox) utilizado por los profesores. Su finalidad era conocer con tiempo el contenido de los exámenes para venderlo y lucrarse.

Dos profesoras de la asignatura de contabilidad de gestión, quizás la más dura de la carrera de Empresariales, ya sospecharon en junio de 2014 cuando se encontraron con que un amplio número de estudiantes había obtenido una nota cercana a la excelente. Entre ellos, había muchos alumnos que durante el curso habían dado muestras de un dominio muy pobre de la asignatura.

A raíz de las sospechas, la Olavide abrió una investigación interna en la que varios alumnos confesaron la existencia de una red dedicada al robo de los exámenes mediante TACC a las claves y contraseñas de los profesores. Se constató que la actividad ilegal, que en principio parecía ceñirse a Empresariales, estaba extendida por la Universidad y afectaba varias carreras. Lo que al principio fue una actividad de unos cuantos implicados se había ido ampliando y las transacciones e intercambios de exámenes eran un práctica habitual.

Los profesores que presentaron la primera denuncia en 2014, volvieron a constatar que lo mismo sucedía en la convocatoria de junio de este año, aunque tomaron precauciones como elaborar los exámenes en ordenadores sin conexión a Internet. Y que se pasaron en memoria USB y copia en papel.

Fue inútil. Las dos comprobaron cómo nada más repartir el enunciado del examen "muchos alumnos comenzaron a resolver el Ejercicio de inmediato", prácticamente sin tiempo de leer y comprender el enunciado.

Tras corregirlos, 21 alumnos "tenían errores exactamente iguales" y 33 más habían desarrollado procedimientos "casi calcados" que no se habían explicado en la asignatura.

La Guardia Civil descubrió que se había organizado un grupo de WhatsApp con un profesor de una academia privada a quien habían enviado una foto del enunciado y él les había enviado la solución para fotografías. Y, además, una solución apretada de errores.

La investigación se salda, de momento, con cuatro imputados. Aunque se sospecha de un mínimo de siete estudiantes implicados en la red. Álvaro Martín, magistrado de refuerzo del juzgado nº6 de Sevilla, el mismo que investiga ERE fraudulentos. Reclamó a la compañía Google que facilite las direcciones IP desde las que los estudiantes se introdujeron a los correos electrónicos de los profesores.

Lo que ha sucedido en la Pablo de Olavide tiene precedentes en universidades de los Estados Unidos como Miami, Purdue (Indiana), Temple (Pennsylvania) y en la Carleton University de Canadá, aunque en estos casos se trataba de acceder a la intranet de los profesores para cambiar las notas de los alumnos.

Reproducción integra del texto publicado en el periódico de Catalunya.