martes, 18 de febrero de 2014

Las supercomputadoras lo dominan todo.

La imagen de una máquina dominando el mundo no está muy lejana. Ya lo hacen de otra manera, me recuerda a la saga “Terminator”. Donde un superordenador “SkyNet”, se hace con el dominio de las máquinas y del planeta a sangre y fuego.

El problema, es que el hombre sigue insistiendo en conseguir la inteligencia artificial a toda costa. Nos saldrá bien o mal. El peligro se cierne sobre nosotros silenciosamente. Un mundo dominado por máquinas inteligentes o semi-inteligentes, degenerará en un caos de pobreza extrema a muchos millones de personas. El trabajo (remunerado), es la base de todo. Los millones de humanos que se pueden ver afectados por esto, es incalculable.

El control de la economía y la bolsa por estos ordenadores es  ya más que evidente.


Los supercomputadores son los computa­dores más rápidos del mundo. Cada seis meses, se genera la lista Top-500, donde están ordenados en función de la veloci­dad a la que ejecutan el programa Linpack, que consiste en resolver un sistema de ecuaciones.

Cuando se comenzaron a construir hace 40 años, tenían un solo procesador con tecnología más cara y rápida que la usada en procesadores de uso más común. En la actualidad, contienen mu­chos miles de procesadores convencionales, con una gran cantidad de memoria asociada, conecta­dos a través de un hardware que les permite inter­cambiar información a muy alta velocidad. El soft­ware paralelo que ejecutan permite distribuir el trabajo a realizar entre todos ellos para ejecutar los programas de manera mucho más rápida.

Desde los ochenta, la velocidad de estos supercomputadores se ha multiplicado por 1.000 cada diez años. A ello ha contribuido el aumento en la velocidad de los procesadores, y el incremento en el número de procesados usados para construirlo. En 1976, el supercomputador más rápido del mundo era el Cray-1, con un solo procesador con una velocidad de 160 Megaflops (Mega = 106, es decir, un millón de operaciones por segundo). Te­nía una memoria central de 8 Megabytes. Actual­mente, el más rápido es el Tianhe-2 en China. Tie­ne más de 6 millones de procesadores y una veloci­dad de 54.90 Petaflops (Peta= 1015, es decir, mil billones) y una memoria central de 1 Petabyte. La evolución ha sido increíble!

Durante los últimos cuarenta años, la tecnología en el diseño de los chips ha conseguido doblar el número de transistores en un chip cada dos años, tal como predijo Gordon Earl Moore (cofundador de Intel, junto a Robert Noyce) en 1965. Esta re­ducción en el tamaño, costo y consumo de energía de los transistores ha sido utilizada para construir computadores individuales cada vez más rápidos. Pero, desde hace años, las técnicas usadas para au­mentar la velocidad hacen que los circuitos requie­ran una energía tal que el calor generado hace in- viables su diseño. Por ello, y hasta que se llegue al límite de la miniaturización en menos de 15 años y  la ley de Moore deje de cumplirse,  la única forma que tenemos para aumentar la velocidad de cálculo de los chips es poner varios procesadores en ellos.

Los supercomputadores, vienen a ser los F1 de los computadores. Su diseño y programación suponen un gran reto tecnológico. Son herra­mientas que nos ayudan a resolver problemas muy complejos. Permiten hacer gran cantidad de opera­ciones sobre grandes cantidades de datos. Son co­mo microscopios que permiten ver sistemas antes de haberlos construido, o verlos cada vez con una mayor realidad y precisión. 

Los supercomputado­res, junto con la teoría (matemáticas y física) y los laboratorios, constituyen los tres pilares en los que se basan gran parte de los avances de las ciencias y las ingenierías; son aceleradores de la teoría.

Los supercomputadores ayudarán a tener medicina personalizada, medios de transporte más seguros y una mayor calidad de vida

Para antes del 2020, esperamos tener supercom­putadores que superen la velocidad del Exaflops. (Kxa 1018, es decir, un trillón), con memorias centrales superiores a los 100 Petabytes y que de­berán de tener alrededor de 100 millones de cores. Hay muchos retos tecnológicos por resolver relacionado  con el consumo energético, la habilidad del hardware y del software y la programabilidad. Tal vez el más importante es el reto energético. El Cray-1 consumía U5 kilovatios, pero el Tianhe-2 consume alrededor de 20 Megavatios. Existe otra lista denominada Green-500, que clasifica a los su- percomputadores en base al consumo por opera­ción realizada. Con un número tan elevado de pro­cesadores y circuitos, será bastante normal que se produzcan fallos cada poco tiempo. Necesitamos desarrollar técnicas hardware y software que evi­ten que esos fallos detengan la ejecución de los pro­gramas. La programación eficiente de estas máqui­nas .será otro reto muy grande. Necesitaremos nue­vos algoritmos paralelos y técnicas que distribu­yan de manera eficiente los cálculos entre ese enor­me número de procesadores.

Hoy existen "chips", con velocidades superiores al Teraflop/s (1012, es decir, un billón), por lo que con cuarenta se tiene la potencia de cálculo que tenía en el 2004, el primer supercomputador Marenostrum que se instaló en el BSC y que era el cuarto del mundo y primero de Europa. Los teléfo­nos móviles más avanzados actuales, hubieran si­do los supercomputadores más rápidos hace sólo veinte años. Esos "locos cacharros", desde los telé­fonos móviles hasta los supercomputadores, con­tribuirán a desarrollar la ciencia y la ingeniería a niveles nunca vistos. Nos ayudarán a disponer de medicina personalizada, a diseñar medios de trans­porte más seguros y menos contaminantes, a au­mentar la calidad de vida de las personas, o a ejecu­tar modelos globales de la Tierra que nos ayuden a protegerla de las agresiones del ser humano. Per­mitirán que los investigadores puedan seguir confiando en construir un mundo mejor.

http://www.top500.org/        Listas de los supercomputadores más rápidos del mundo
http://www.green500.org/     Listas de los supercomputa­dores más eficientes en consumo de energía


lunes, 17 de febrero de 2014

HelpMeOut! Ayuda para motoristas.

Se trata de una aplicación móvil que notifica a cualquiera de los contactos del móvil del motorista la información necesaria para movilizar al personal de emergencia en el caso de que este sufriera un siniestro vial. 

La Hora de Oro
Tras un accidente de tráfico es de vital importancia que los servicios asistenciales se movilicen cuanto antes, y que además se avise a los familiares de lo ocurrido, y es precisamente esto lo que realiza HelpMeOut!Lite. 

Todo esto, dentro de la denominada Hora de Oro cada minuto puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Esta nueva app para motoristas permite configurar la sensibilidad del acelerómetro del smartphone para adecuarla a la moto utilizada. Asimismo, permite definir el nivel de precisión del sistema GPS para obtener la localización "sin importar las circunstancias".

¿Cómo funciona HMO!Lite?
En el caso de que se produzca un accidente, la aplicación envía un mensaje de texto al contacto que el motorista haya preestablecido en la configuración, y en él se indican las coordenadas exactas del accidente y un enlace para localizarlo en Google Maps. Así, la persona de contacto puede llamar al conductor para comprobar su estado y avisar a los servicios de emergencia si fuera necesario.

¿Cómo se hizo?
Para hacer esta aplicación para motoristas realizaron pruebas sobre 8 tipos diferentes de motocicletas con las situaciones más comunes y condiciones de peligrosidad que se pueden encontrar en la vía, como baches o escombros. Así, han logrado reducir los casos en los que se pueden disparar los sensores por elementos adversos. "Nuestro objetivo es minimizar las Notificaciones Falsas de Ayuda, aunque siempre con la premisa de que es preferible que el sistema emita una falsa alarma en un momento dado que por el contrario no detecte un accidente real".