Las supercomputadoras lo dominan todo.
La imagen de una máquina
dominando el mundo no está muy lejana. Ya lo hacen de otra manera, me recuerda
a la saga “Terminator”. Donde un superordenador “SkyNet”, se hace con el
dominio de las máquinas y del planeta a sangre y fuego.
El problema, es que el hombre
sigue insistiendo en conseguir la inteligencia artificial a toda costa. Nos
saldrá bien o mal. El peligro se cierne sobre nosotros silenciosamente. Un
mundo dominado por máquinas inteligentes o semi-inteligentes, degenerará en un
caos de pobreza extrema a muchos millones de personas. El trabajo (remunerado),
es la base de todo. Los millones de humanos que se pueden ver afectados por
esto, es incalculable.
El control de la economía y la
bolsa por estos ordenadores es ya más
que evidente.
Los supercomputadores son los computadores
más rápidos del mundo. Cada seis meses, se genera la lista Top-500, donde están
ordenados en función de la velocidad a la que ejecutan el programa Linpack,
que consiste en resolver un sistema de ecuaciones.
Cuando se comenzaron a construir hace 40
años, tenían un solo procesador con tecnología más cara y rápida que la usada
en procesadores de uso más común. En la actualidad, contienen muchos miles de
procesadores convencionales, con una gran cantidad de memoria asociada, conectados
a través de un hardware que les permite intercambiar información a muy alta
velocidad. El software paralelo que ejecutan permite distribuir el trabajo a
realizar entre todos ellos para ejecutar los programas de manera mucho más
rápida.
Desde los ochenta, la velocidad de estos
supercomputadores se ha multiplicado por 1.000 cada diez años. A ello ha
contribuido el aumento en la velocidad de los procesadores, y el incremento en
el número de procesados usados para construirlo. En 1976, el supercomputador
más rápido del mundo era el Cray-1, con un solo procesador con una velocidad de
160 Megaflops (Mega = 106, es decir, un millón de operaciones por segundo). Tenía
una memoria central de 8 Megabytes. Actualmente, el más rápido es el Tianhe-2
en China. Tiene más de 6 millones de procesadores y una velocidad de 54.90
Petaflops (Peta= 1015, es decir, mil billones) y una memoria central de 1
Petabyte. La evolución ha sido increíble!
Durante los últimos cuarenta años, la
tecnología en el diseño de los chips ha conseguido doblar el número de
transistores en un chip cada dos años, tal como predijo Gordon Earl Moore (cofundador de Intel, junto a Robert Noyce) en 1965.
Esta reducción en el tamaño, costo y consumo de energía de los transistores ha
sido utilizada para construir computadores individuales cada vez más rápidos.
Pero, desde hace años, las técnicas usadas para aumentar la velocidad hacen
que los circuitos requieran una energía tal que el calor generado hace in-
viables su diseño. Por ello, y hasta que se llegue al límite de la
miniaturización en menos de 15 años y la ley de Moore deje de cumplirse, la única forma que tenemos para aumentar la
velocidad de cálculo de los chips es poner varios procesadores en ellos.
Los supercomputadores, vienen a ser los F1 de
los computadores. Su diseño y programación suponen un gran reto tecnológico.
Son herramientas que nos ayudan a resolver problemas muy complejos. Permiten
hacer gran cantidad de operaciones sobre grandes cantidades de datos. Son como
microscopios que permiten ver sistemas antes de haberlos construido, o verlos
cada vez con una mayor realidad y precisión.
Los supercomputadores, junto con
la teoría (matemáticas y física) y los laboratorios, constituyen los tres
pilares en los que se basan gran parte de los avances de las ciencias y las
ingenierías; son aceleradores de la teoría.
Los supercomputadores ayudarán a tener
medicina personalizada, medios de transporte más seguros y una mayor calidad de
vida
Para antes del 2020, esperamos tener supercomputadores
que superen la velocidad del Exaflops. (Kxa 1018, es decir, un trillón), con
memorias centrales superiores a los 100 Petabytes y que deberán de tener
alrededor de 100 millones de cores. Hay muchos retos tecnológicos por resolver
relacionado con el consumo energético,
la habilidad del hardware y del software y la programabilidad. Tal vez el más
importante es el reto energético. El Cray-1 consumía U5 kilovatios, pero el
Tianhe-2 consume alrededor de 20 Megavatios. Existe otra lista denominada Green-500,
que clasifica a los su- percomputadores en base al consumo por operación
realizada. Con un número tan elevado de procesadores y circuitos, será
bastante normal que se produzcan fallos cada poco tiempo. Necesitamos
desarrollar técnicas hardware y software que eviten que esos fallos detengan
la ejecución de los programas. La programación eficiente de estas máquinas
.será otro reto muy grande. Necesitaremos nuevos algoritmos paralelos y
técnicas que distribuyan de manera eficiente los cálculos entre ese enorme
número de procesadores.
Hoy existen "chips", con
velocidades superiores al Teraflop/s (1012, es decir, un billón), por lo que
con cuarenta se tiene la potencia de cálculo que tenía en el 2004, el primer
supercomputador Marenostrum que se instaló en el BSC y que era el cuarto del
mundo y primero de Europa. Los teléfonos móviles más avanzados actuales,
hubieran sido los supercomputadores más rápidos hace sólo veinte años. Esos
"locos cacharros", desde los teléfonos móviles hasta los
supercomputadores, contribuirán a desarrollar la ciencia y la ingeniería a
niveles nunca vistos. Nos ayudarán a disponer de medicina personalizada, a
diseñar medios de transporte más seguros y menos contaminantes, a aumentar la
calidad de vida de las personas, o a ejecutar modelos globales de la Tierra
que nos ayuden a protegerla de las agresiones del ser humano. Permitirán que
los investigadores puedan seguir confiando en construir un mundo mejor.
http://www.top500.org/ Listas de los supercomputadores más
rápidos del mundo
